Un año máscon la miradaen Lourdes
Como todos los años, enero va dando paso a febrero, y para todo devoto de la Virgen de Lourdes, eso solo significa una cosa: se acerca el día de nuestra Madre. Como Apóstoles de Lourdes, nuestro nombre indica que
es Ella la que guía nuestros pasos; es a ella a quien pedimos asistencia constante para llegar a Cristo, para entender mejor su Palabra y recibirlo en la Eucaristía con un corazón abierto y misericordioso. Es por eso que el inicio del año está pintado del color de su lazo celeste, y a nosotros nos llena de emoción.
Cada 11 de febrero, desde hace más de 15 años, las misiones de la Virgen nos congregan a grandes y chicos, para volver a sentir en carne propia lo que vivió Bernardita en aquellos encuentros, en los que, sin entender mucho, se dejaba llevar por el ardor de su corazón. Es así que nos concentramos en dos lugares de nuestra provincia: San Pedro de Colalao, con sus tradicionales actividades en torno a la fiesta, y Tafí del Valle, en
donde año a año crece el fervor de la comunidad por Nuestra Señora.
En el norte de Tucumán, San Pedro de Colalao congrega todos los años a los devotos de la Virgen, a quienes quieran vivir unos días recordando la historia de Bernardita y volver a pasar por el corazón el mensaje de
Lourdes, que nos convoca a ser luz para todos aquellos que necesiten amanecer a un mundo nuevo. Esta misión es para los Apóstoles muy especial, es la que nos acompaña desde los inicios, y la que nos anima a empezar el año con el corazón lleno. Aquí, preparamos actividades para niños, juegos y dinámicas para que conozcan la historia de Bernardita, que, como ellos, era solo una niña cuando María se le presentó. Además de caminar juntos en peregrinación, también compartimos la vigilia con toda la comunidad en la gruta, palpitando el día de la Virgen. El canto es protagonista de este momento, preparando el corazón para los eventos del 11.
El día de la Virgen San Pedro se viste de fiesta, y como Lourdistas ahí estamos nosotros, ayudando con los preparativos para la gran puesta en escena. Es sin duda uno de los momentos mas especiales del año, sobre todo porque algunos de nosotros participan de la obra, como lo hacía nuestro querido Damián Paz.
Por su parte, en Tafí del Valle, María sale al encuentro de la comunidad desde la gruta en Los Cuartos, acercándola casa por casa para que todos reciban gracias y hagan sus peticiones, sobre todo los enfermos que se encuentran impedidos. Allí también compartimos días muy especiales, dedicados a acercar a María a quienes más la necesitan. Aquí agradecemos especialmente a nuestra querida Pimpa por la ayuda constante y la predisposición.
Es así que año a año vivimos dos misiones en donde, por un lado, recibimos y compartimos con toda la comunidad Lourdista una fiesta que ya tiene su impronta; mientras que en Tafí del Valle la devoción en torno a la gruta va creciendo con cada encuentro.
Lourdes nos muestra a través de sus signos que la luz del Evangelio debe llegar a todos, sin distinción de personas, como llegó a la más humilde Bernardita, y por medio de ella al mundo entero. Lourdes es esperanza, nos recuerda constantemente lo que vivimos en el jubileo el año pasado: debemos ser peregrinos de esperanza. Una esperanza que no defrauda, que se funda en la certeza de que no estamos solos, y de que Cristo viene a salvarnos a todos con su mensaje de amor. Una esperanza que estamos llamados a sembrar en cada lugar a donde vayamos.
Este año, como todos los que venimos transitando de la mano de María, queremos renovar nuestro compromiso, volviendo a enamorarnos del mensaje de la Virgen en Lourdes, que es mucho más rico y complejo de lo que creemos.
María nos llama a cada uno a caminar de su mano hacia Jesús, en comunidad, en familia. Seguimos sus huellas desde Lourdes, y esperamos poder reflejar su mensaje evangélico en cada misión.